“Desde la universidad pensamos que es posible una salida (de la crisis económica), si concentramos nuestra atención y dedicación a una mejor cualificación de nuestras fuerzas productivas, y si somos capaces de difundir e implementar el espíritu emprendedor de nuestros estudiantes, al amparo de un modelo de investigación que pone su empeño en transferir sus resultados al desarrollo económico y social, siempre desde la óptica del valor añadido que, en el orden mundial de estos comienzos de siglo, supone la innovación de todos los órdenes de la vida”. Palabras del rector (te alabamos señor) en la inauguración del II Foro de Debate de las Ideas (¿).
Menos mal que no estamos ahí, porque menudo timo éste de irse por donde ha venido uno, pero con la cabeza ardiendo. El supuesto debate viene de nuevo con la expresión jaculatoria ‘dónde estamos, de dónde venimos y adónde vamos’, pero lo que suscita intriga es lo que pretende nuestra universidad con esta puesta en escena (vendrá la momificación lingüística de González y Aznar, entre otros), porque si se trata de repetir el baile de salón de todos los años, me parece una frivolidad, tal y como está patio. Y no quiero pensar que esto pueda ser una avanzadilla para abonar el terreno a empresarios y banqueros. Porque si de esto se tratara, entonces venderíamos nuestra alma (nuestra masa gris) al diablo, que si ahora merodea como lobo estepario, luego vendría de cuello duro.
Olvidamos conscientemente –nos engañamos- que la universidad es una institución pública e independiente, pagada con los impuestos de los ciudadanos, y es el Estado el único beneficiario, y desde él se irradian ‘todos los órdenes de la vida’. Si la empresa quiere resultados intelectuales para su beneficio, que sea ella la que cree universidades privadas, y no que explote el conocimiento que el Estado ha pagado formando profesores. Aunque ahora la ministra –de extraña extracción social pequeño-burguesa- arda en deseos por reglamentar desde el gobierno una política de trasvases desde lo público a lo privado. No se debaten las ideas, se les busca un proxeneta.
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