En Madrid los ciclistas han tenido que montar en bolas para llamar más la atención sobre la verdadera necesidad de la bicicleta en la ciudad, para hacer patente la protesta ante la situación angustiosa que supone desplazarse en coche y para espolear la pasividad de las autoridades de cara a uno de los problemas más acuciantes de la ciudadanía. Almería no creo que llegue a tanto, pero podríamos fomentar el uso de la bici haciendo paseos masivos los sábados por la mañana y haciéndonos ver sin necesidad de esperar al ya manido y comercializado día de la bicicleta. Hacer un poco como los chinos hacen a diario o los holandeses, suizos y alemanes.
Ser ciclista no es muy complicado, y usar la bici para los desplazamientos diarios no es engorroso en principio, aunque tengas que vértelas con automovilistas intransigentes y gente de mala educación. Hay que ir con cuidado y pensar que tienes el mismo derecho que cualquier otro vecino a usar los espacios públicos. Los niños irían aprendiendo el uso práctico y no sólo lúdico de uno de los vehículos más geniales del género humano, uno de los inventos que tiene el mismo rango que la aspirina o el ordenador.
Desde la Coalición podíamos hacer esas convocatorias e ir concienciando a la gente porque los argumentos son contundentes: no gastamos combustible, no contaminamos, hacemos ejercicio, nos da el aire, disfrutamos, llegamos pronto a los sitios, podemos aparcar en cualquier lugar, hacemos a los automovilistas más respetuosos, damos ejemplo ecológico... en fin, muchas cosas para una ciudad como la nuestra en la que no hay cuestas, no llueve, no hace frío... no es como antes que la bici era de pobres, ahora la bicicleta no es un signo externo. Ánimo y a pedalear.
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