La soberbia de Gial no tiene límites. Hace unos meses, en el segundo cartel del prolegómeno de la protocampaña de la campaña electoral a las municipales, hizo su aparición la cara de dios-Megino, se confirmaba así que la mano vieja del anterior cartel era suya. El lema en esta ocasión era El trabajo bien hecho. Ahora, metidos ya en harina, el dios-Megino se nos multiplica por tres y nos ofrece Sentido común. Creo que fue Adam Smith quien nos advertía, al reflexionar sobre los sentimientos morales, sobre el autoengaño que sufre el hombre que se dispone a actuar. Sospecho que éste sea el caso. Porque, vamos a ver, ¿qué farfolla es ésta del Trabajo bien hecho y el sentido común? Repasemos algunos ejemplos de bulto.
El trabajo del dios-Megino en el proceso de organización de los Juegos Mediterráneos comenzó en la oposición al gobierno municipal de PSOE e IU. Nada más acotar el espacio donde se ubicaría el Estadio, el divino prócer despotricaba en los medios afirmando que sí, que el anuncio de la promoción de las obras estaba, pero no las máquinas. Y así continuó hasta que llegó otra vez al poder municipal de la mano del PP. Eso sí, encontrándose todas las obras realizadas. Desde entonces, exceptuando el acierto de la contratación de la Fura dels Baus, se dedicó a bastonear como alcalde en lugar del alcalde, en vez de cumplir con lo que faltaba por hacer. Es interesante verle ahora pavonearse en el palco los domingos de fútbol, hay a quien le recuerda la mueca del Mussolini de los documentales a cámara rápida. Trabajo bien hecho al sentido común.
Su labor en la planificación del soterramiento ha sido la de aplicar el pensamiento urbanístico de los protectores financieros de Gial. El primer paso: desechar el proyecto realizado por el gobierno anterior, que, al margen de la anécdota del lago, tenía dos cualidades de cualquier urbanismo razonable: culminaba la obra de la Rambla, aportando un nuevo centro moderno a la ciudad, y, además, contemplaba un equilibrio para el protagonismo de los distintos consumidores de ciudad, es decir, promotores, comerciantes y ciudadanos en general. El segundo: replantear el proyecto en beneficio mayoritario de la construcción de viviendas, aislando el Tagarete y las Quinientas Viviendas . Trabajo bien hecho al sentido común.
Sus delirios de grandeza alcanzan el colmo en su planificación del norte de la Rambla. Quiere regalar al Barrio de Los Angeles miles de adosados, los más caros seguramente tendrán la bella vista de la bahía completa. Resultaría inútil reclamar a un dios tan implacable, una solución más razonable, no sólo por el valor sentimental de la Molineta para algunas generaciones de almerienses, sino también por las necesidades de zonas verdes en las barriadas a las que afecta. Por cierto, como diría Gila, ¿Alguien ha comprado miles de metros...?¿acaso les contó un pajarito cómo sería el futuro de este paraje en el PGOU del dios Megino?. Ni trabajo bien hecho, ni sentido común. Sólo farfolla, el autoengaño, antes de actuar, del dios multiplicado.
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