Mi madre, que es pensionista, vive en una primera planta, con todas sus ventanas a la calle, no tiene aire acondicionado, así, que las paso canutas durante la huelga de limpieza de este verano, imagínense ¿que hacer? ¿Abrir la ventana para poder pillar algo y sufrir el mal olor? ¿Cerrarlas y asfixiarse por el calor almeriense?
Pero bueno, todos esos sufrimientos se vieron pronto paliados cuando en concejal de las basuras anuncio que haría un regalo a los ciudadanos en compensación a tanta desdicha. “Algo es algo”, se dijo ella. Pero pronto le vino una nueva preocupación cuando el concejal anuncio que se trataría de un concierto. ¿Un concierto? ¿de quien? ¿De Maria Dolores Pradera que a ella le gusta mucho?. Pero ella pensaba; “a mi nieto no le haría ninguna gracia”. ¿Sería de David Bisbal? No podría ella, allí con tanto chillio, y tanta adolescente babeante, además mi madre con sus alergias no soporta los humos del tabaco, menos de algún porro. ¿Y seria de pie o sentada? Porque ella de pie, quieta, no aguanta ni un minuto. No, no le gusto la idea porque no seria del agrado de todos, no cogerían todos los almerienses en el recinto,… bueno, que podrian ser diez conciertos distintos, se decia ella. Pero eso si en una butaca, eh.
Pero bueno, pasaron los dias y parecia que la feliz idea del concierto se iba desvaneciendo.
Mi madre decia: “será que nos regalaran un set completo de limpieza, con sus productos y todo”; a ella le haria una avio, porque su pensión es mísera. Una fregona, sus recambios, un cepillo, recogedor, unas botellas de lejía, alguno con olor a pino,….Y si fuera un aspirador de esos anti ácaros, ya con los años para limpiar le vendría de maravilla, y con la alergia mejor aun.
Total que pasó unos meses de incertidumbre terribles, un “sinvivir”, vaya.
Pero todo llega en esta vida, es cuestión de paciencia, por fin el día 18 de Noviembre pudo respirar tranquila, ya se sabe en que consistirá el regalo, el concejal después de muchos desvelos buscando lo mas apropiado con lo que premiar a los ciudadanos, anuncio que el regalo sería alfombras y pinos para colocar en Navidad en la puerta de los comercios.
Mi madre no sabia si dar saltos de alegría, tirarse de los pelos o hacer una comida especial con la familia para celebrarlo. Poco a poco fue serenándose. Y decía bueno pondrán una alfombra y un pino aquí en las tiendas de mi barrio, “anca Trina”, en la panadería de Juana, en la peluquería de la Ramoni, en la tienda de la Alpujarra,… Pues mira le daría un poco de clase a su vida cotidiana en las tiendas de sus barrio. Pero no, sería solo en los comercios del Centro. Pero si ella no baja a comprar allí. Un momento, espera, entonces el regalo ¿Para quién es? ¿Para mi o para los comerciantes? Si ellos ya tienen dinero y ya ponen ellos los pinos y las alfombras ¿Para mi que? Se preguntaba ella.
Me parece que este concejal me esta tomando el pelo, pero si yo pago la basura igual que todo el mundo. Concluyó mi madre.
Ella que no ha bajado a ver los grandiosos regalos, pero yo le he contado, que gracias a ello Almería brilla con esplendor inusitado esta Navidad, y ha respirado tranquila ante tamaña compensación, por fin.
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